viernes, 7 de junio de 2013
domingo, 19 de mayo de 2013
A un año...
Cada día que pasa siento más la cuenta atrás. Me queda un año entero de rotación en mi especialidad para finalizar la residencia. En el fondo todo se acaba...
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En el centro de salud
miércoles, 1 de mayo de 2013
Estudiar durante la residencia
Se acerca la época en la que vienen los nuevos residentes y se van los que acaban su periodo formativo. Tiempos de cambio en los que uno se plantea muchas cosas.Precisamente ahora que he vuelto al centro de salud me encuentro repasando como un loco toda esa materia que compone mi especialidad. Y lo cierto es que es mucha.
En el caso de la Medicina de Familia y Comunitaria el problema es que las rotaciones son eminentemente hospitalarias, y el manejo de primaria puede llegar hasta cierto punto. Por eso me he visto obligado a modificar la forma de estudiar.
1) ¿Cuánto tiempo estudiar?
La antigua directora de mi centro de salud siempre decía que tenía que estudiar al menos una hora todos los días. En este caso estudiar implica literalmente tomar un libro o un documento de ordenador, sentanse a leerlo y empaparse.
Sí, puede parecer algo sencillo, sobre todo para quienes empiezan tras haberse tirado meses estudiando casi 8 horas diarias durante la preparación del examen MIR. Pero luego vienen los meses de sequía académica, y cuesta volver a adaptarse a la rutina. Sobre todo cuando estás en un hospital o centro eminentemente asistencial y tienes que ver a veinte o treinta pacientes todas las mañanas. O no te entran ganas de estudiar porque estás en una rotación donde sientes que no te hacen ni caso, no te enteras de la mitad de los procedimientos, esa tarde tienes curso y se acaba el plazo para enviar comunicaciones al próximo congreso. ¿Y qué decir acerca de esa guardia mala en la que tardas tres días enteros en recuperarte?
Sacar una hora todos los días para estudiar (igual que para hacer ejercicio) a veces se hace cuesta arriba.
2) ¿Qué estudiar?
Aquí la cuestión es meramente personal. Habría que dividir el tiempo según la disponibilidad y las circunstancias. Sin embargo mi recomendación es:
- 60-75% de "básica o medicina para torpes"
- 20 a 30% de "medicina diaria
- 5 a 10% de actualizaciones.
Dentro de Medicina Básica hay que tener en cuenta una cosa: "Si no sabes que existe no vas a saber reconocerlo cuando lo veas". Por eso de R1 habitualmente la mayor parte del tiempo de estudio será destinado a Urgencias generales (donde hacemos la mayoría de guardias) o de infantil en el caso de pediatría. Siempre habrá un 5 a 10% de cosas que no te esperas, pero lo importante es que sepas también que existen patologías que puedes ver en la clínica diaria aunque no tengas la "suerte" de que te toque a ti desde el principio. Por ejemplo, las mordeduras de animales o picaduras, que van por rachas.
Tampoco nos podemos olvidar de la práctica clínica diaria. Al menos como deferencia hacia la rotación que estés haciendo en ese momento. Si estás en cardiología qué menos que repasarte los protocolos de las distintas sociedades y tratar de ver todos los ECGs que puedas, pero sin que por ello se te vaya a pasar por alto una neumonía o una pielonefritis en la próxima guardia que veas. Ante todo sentido común.
Ya por último quedan las actualizaciones. La mayoría de los servicios tienen un sistema de formación continuada de cara a la actualización de conocimientos, de modo que al menos una primera idea siempre te queda. Como salía en un capítulo de Scrubs, no puedes utilizar técnicas de hace 20 años, y debes procurar al menos que tu manejo clínico diario esté de acuerdo a la "evidencia" del momento.
3) Tengo una vida muy ocupada. Ya hago lo que puedo.
Cuando llevéis meses en la residencia os daréis cuenta de la cantidad de personas que dicen estas frases. Habitualmente, y de forma irónica, suelen tener "suerte" con sus pacientes, ya que afortunadamente la tendencia o inercia del ser humano es a seguir vivo. Si utilizas ciprofloxacino para una ITU durante una guardia en un área de resistencia al fármaco, cuando persistan los síntomas el paciente irá a su centro de salud a hacerse el cultivo, y ese residente en particular no volverá a ver al paciente, de forma que creerá que lo ha hecho bien. O el típico caso del residente "placebo" con mucha labia que parece que sabe, pero en cuanto empiezas a rascar te das cuenta de que se le pasan cosas de novato como las famosas alteraciones iónicas (hiponatremias e hipopotasemias).
La residencia es un camino muy difícil. No existen grandes verdades que sirvan para todos, y la adaptación al mundo laboral es un paso importante. Sólo se debe recordar una máxima: "al menos que tengáis la sensación de que lo habéis hecho lo mejor posible".
Enhorabuena a quienes habéis conseguido plaza en esta adjucación.
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lunes, 15 de abril de 2013
¿Qué es necesario para ser un buen residente?
Llegan tiempos de selección de plaza y de evaluaciones anuales. En breve volverán los peque-resis a nuestro centro de salud, y comenzará la última etapa de mi residencia.Atrás quedaron cerca de treinta meses de rotación hospitalaria y en otros servicios asociados a la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. Queda la parte más importante, aquella en que tienes que demostrar tus conocimientos y hacer gala del manejo integral de un paciente a quien sólo verás durante cinco minutos. La nuestra es la especialidad de la incertidumbre.
Tal vez sea por eso que este año en mi centro de salud salió a colación la pregunta de "¿qué es un buen residente?". Vayamos por partes.
1) Un buen residente es alguien que saca buenas notas en las rotaciones.
Discutido y discutible. Sacar buenas notas en las rotaciones es eso: "sacar buenas notas en las rotaciones". Según la especialidad existen muchos servicios por donde rotar y, obviando a quienes este año empiecen el tronco común, las notas no sirven para nada. Muchas veces la nota depende más de quién sea tu tutor asignado y más de una vez quien te pone la nota sólo te ha visto la cara en 2-3 ocasiones durante el mes de rotación. Incluso en el tronco común, una buena nota implica poder elegir la plaza de elección en el hospital de destino, algo más típico del "todos contra todos" a lo que hemos estado sometidos durante la facultad y el MIR que a una objetivación de la calidad de un residente.
2) Un buen residente es quien sabe mucho de la especialidad que está haciendo.
Falso. Que sepas mucho de tu especialidad es bueno para tu servicio, no para tu formación. Debemos recordar que la residencia es un proceso formativo, y tu misión como residente es un abordaje integral de los pacientes. Si sabes mucho de traumatología a lo mejor no sabes ver bien ECGs y metes en quirófano un "infarto del quince". Si sabes mucho de ECG a lo mejor no sabes ajustar bien la insulina y dejas a un paciente en hipoglucemia durante toda la noche. Y así con todo. Dejando de lado la posible reespecialización MIR a la que estamos siendo abocados muchos profesionales, no se puede dejar de lado la frase de José de Letamendi: "El que sólo sabe de medicina ni medicina sabe".
3) Un buen residente es quien hace un correcto manejo integral del paciente, incluyendo entrevista clínica, y sabe mucho de clínica y propedéutica.
Eso es lo que nos gustaría saber a muchos. Sin embargo, existen más cosas en la vida que no sean atender al paciente. También durante la residencia tienes que aprender una mecánica de publicaciones, de actividades complementarias a tu especialidad (en mi caso renitografías, citologías, ecografía, etc.). Lo importante es "lo importante", pero hay muchos añadidos que pueden modificar ese núcleo.
4) ¿Acaso un buen residente es quien más se actualice, haga máster/doctorado y tenga muchas publicaciones y premios de investigación?
Ayuda, pero es un complemento más que otra cosa. Sí que te sirven para la "temida" bolsa de contratación. Sin embargo son apartados importantes en toda formación de residencia, aunque "lo cortés no quita lo valiente". Insisto en el punto 2. De nada te sirve conocer las últimas actualizaciones y participar en congresos si luego en la práctica clínica diaria no eres capaz de aplicarlo.
5) Un buen residente es quien combina en su justa medida todo lo anterior.
Mayormente sí, pero también es falso. La residencia debería servir para adquirir todo aquello que vas a necesitar para tu práctica clínica diaria. Pero puedes no acabar ejerciendo de aquello a lo que te dedicas diariamente. ¿Y si eres médico de familia, sabes mucho de adultos pero luego acabas como pediatra de atención primaria en un consultorio de la sierra?
Uno no puede definir qué es un buen residente. Al menos no fácilmente. Son muchas circunstancias las que condicionan una persona. Incluso pueden darse caso de personas consideradas por sus tutores como "malos residentes" que luego son unos extraordinarios especialistas. O personas que por "H o por B" tengan unas circunstancias durante su fase formativa y luego sean todo lo contrario en la etapa laboral. ¡Qué complicado es todo!
Por mi parte, diré que un buen residente es aquel que es capaz de seguir su propio camino hacia delante, y que hace todos los días lo posible por mejorar como médico y como persona. Todo lo demás es cuestión de tiempo o percepción.
¡Suerte en la elección de plaza a quienes os presentáis! :)
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jueves, 14 de marzo de 2013
Some studies I need to quote
Para todos los médicos de familia que sepan inglés, verán muchos detalles de la práctica clínica diaria. Y por supuesto, de fondo una de mis canciones favoritas: A los médicos de familia que seguís el blog de forma ocasional, ¿Os sentís a veces que tratáis demasiado las cifras de TA para quitar un evento adverso que puede no suceder?
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lunes, 11 de marzo de 2013
Nuevo libro: Guía de Urgencias Pediátricas en Atención Primaria.
Hoy quisiera hablar sobre el último proyecto que hemos coordinado desde nuestro centro de Salud.
De forma esporádica algunos residentes de familia hemos tenido una relación un poco de "desconfianza" con respecto a la atención del paciente pediátrico en atención primaria. Sí, los "críos" son una parte nada desdeñable de la población objetivo de un médico de familia, y en nuestra especialidad tenemos bastante contacto y manejo con su patología más específica. Sin embargo, por norma la introducción en el campo pediátrico se hace bastante tarde en el periodo de residencia; apenas unos tres meses de rotación de R2-R3 más las "temidas guardias de pediatría". Tal vez por eso, y tras la experiencia con la editorial iMedPub nos animamos a hacer esta guía de pediatría que estoy presentando hoy aquí.
Desde el principio nos planteamos que no queríamos hacer un proyecto de tanta envergadura como la guía AEMIR de Urgencias, pero sí queríamos mantener el espíritu práctico que ya utilizamos en el otro libro, aunque haciendo más hincapié en el primer manejo de las patologías más frecuentes.
Podríamos considerar esta guía como una "libreta del residente" con el manejo de las patologías más frecuentes de la pediatría de atención primaria, y un resumen del manejo más directo de este tipo de pacientes. La práctica totalidad de los capítulos incluyen al menos un algoritmo diagnóstico de la patología en cuestión. También, al igual que en la guía AEMIR, hemos señalado detalles de práctica clínica diaria que a lo mejor se puede escapar a quien no esté muy acostumbrado a tratar con este tipo de pacientes. Hemos buscado la colaboración de muchos médicos adjuntos para que ellos compartan con nosotros su experiencia y su manejo clínico para que nos indicasen dónde podríamos tener más problemas en el manejo de nuestra especialidad de los pacientes pediátricos. Los tratamientos han sido convenientemente actualizados y adaptados a los pacientes pediátricos, sin dejar de lado la praxis habitual en nuestras circunstancias.
En resumen, es un libro muy, muy práctico, que viene bien llevar en la bata para pasar consulta de Urgencias de Atención Primaria para repasar en el momento el manejo o el tratamiento de las patologías más prevalentes en la población infantil.
Podéis encontrarlo bajo POD (impresión bajo demanda) en Amazon España en la siguiente dirección: http://amzn.com/1482521660
Y en versión Kindle en: http://amzn.com/B00BKLGH4G
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lunes, 4 de marzo de 2013
Completando el círculo
Y así el círculo se completó. A estas horas estaré en el centro de salud para quedarme hasta el final de la residencia.
Atrás han quedado todas las rotaciones, casi todas las guardias hospitalarias y un montón de caras conocidas. Pero uno pertenece a donde pertenece.
Da un poco de vértigo pensar en si habrás aprendido todo lo que uno debe de aprender, si has aprovechado tantos meses de rotación de una de las especialidades con más tiempo fuera de su lugar de actuación. Pero hay que seguir adelante.
Y así empieza el Sprint final.
Atrás han quedado todas las rotaciones, casi todas las guardias hospitalarias y un montón de caras conocidas. Pero uno pertenece a donde pertenece.
Da un poco de vértigo pensar en si habrás aprendido todo lo que uno debe de aprender, si has aprovechado tantos meses de rotación de una de las especialidades con más tiempo fuera de su lugar de actuación. Pero hay que seguir adelante.
Y así empieza el Sprint final.
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